Prueba
· Juanma Mejías

Prueba

El viernes por la mañana recibí la llamada que todo propietario teme.

Un atasco en el baño de mi piso alquilado. El retrete desbordado. Y, muy pronto, yo también estaba desbordado.

Llamas al seguro. Llegan a las 8 de la tarde para decirte lo que ya sabes: que ellos no pueden hacer nada, que hace falta una cuba. Buscas un fontanero de urgencia el sábado, el primero que sale en Google, y resulta ser un desastre que empeora la situación.

Inquilinos locos, la aseguradora que no vuelve hasta el lunes y yo ahí, en medio de todo, sin poder hacer nada más que aguantar el chaparrón. El lunes por fin llegó la cuba y se acabó el drama, pero el nudo en el estómago y las quejas de la vecina por humedades no me las quita nadie.

La realidad es que soy un auténtico desastre con las cosas de casa.

No sé arreglar un grifo, no entiendo de tuberías y, como has visto este finde, cuando intento gestionar una urgencia doméstica, la lío. Soy ese perfil de persona que no debería tocar una caja de herramientas ni para colgar un cuadro.

Pero con las webs es otra historia.

Ahí es donde tengo el control absoluto. En el mundo digital, yo soy el de la cuba. Sé exactamente dónde está el atasco antes de que desborde, sé qué código está haciendo “ruido” y sé cómo evitar que te despierten un viernes con un problema que te arruine el fin de semana.

Mi consejo: No seas como yo.

No intentes ser el “manitas” de tu propio negocio si no es lo tuyo. No esperes a que el agua te llegue al cuello para revisar tus tuberías digitales o para llamar al primero que pilles por internet que te cobre el triple por un parche mal puesto.

Yo ya he aprendido que para que algo funcione, hay que dejárselo a quien sabe de eso.

Si quieres que tus “tuberías” digitales funcionen como un reloj y no tener que pasar por el mal trago que he pasado yo, reserva una llamada aquí:

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